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Si llevas tiempo con ánimo bajo, ansiedad o falta de energía y vives en España, lo habitual es empezar por tu médico de cabecera del centro de salud.
Allí te evaluarán, pueden iniciar tratamiento con antidepresivos de uso común y, si lo necesitas, te derivarán a los servicios de salud mental para terapia psicológica o atención más especializada.
Nunca te automediques y sigue siempre el prospecto del medicamento y las indicaciones de tu médico o farmacéutico.
¿Cómo se diagnostica la depresión con el médico de cabecera?
El primer diagnóstico de la depresión en la sanidad pública suele hacerse en Atención Primaria, con el médico de familia.
Durante esa evaluación inicial, el médico te preguntará por tus síntomas, antecedentes, consumo de sustancias y situación personal, y puede usar cuestionarios breves para valorar la intensidad de la depresión. También revisará tu salud física para descartar otras enfermedades que puedan explicar el malestar.
Con toda esa información, el médico valora si se trata de una depresión leve, moderada o grave y decide el siguiente paso. En cuadros leves puede centrarse en pautas de autocuidado y seguimiento cercano, mientras que en casos moderados o graves suele recomendar tratamiento farmacológico, psicoterapia o ambas cosas.
¿Qué opciones de tratamiento hay: terapia o antidepresivos?
En el sistema público el tratamiento de la depresión puede combinar algún tipo de apoyo psicológico y tratamiento farmacológico, según la situación de cada persona.
Para depresión leve se priorizan las intervenciones psicológicas, la psicoeducación y cambios en el estilo de vida, reservando los antidepresivos cuando las medidas iniciales no bastan. En depresión moderada o grave, las guías clínicas suelen recomendar combinar antidepresivos y terapia.
El médico de cabecera puede iniciar el tratamiento con antidepresivos habituales, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, y controlar la evolución en la consulta.
Al mismo tiempo, puede tramitar una derivación al centro de salud mental para terapia individual o grupal, según la oferta de tu comunidad autónoma. Es importante no suspender ni ajustar la dosis por tu cuenta y consultar cualquier efecto adverso con los profesionales.
¿Qué papel tienen el psicólogo y el psiquiatra en tu tratamiento?
Cuando el caso es complejo, existe riesgo de suicidio o no mejoras con los primeros tratamientos, el médico suele derivarte al centro de salud mental. Allí intervienen el psicólogo clínico y el psiquiatra, que normalmente trabajan de forma coordinada.
El psicólogo se centra en la psicoterapia, aplicando técnicas como la terapia cognitivo conductual o la activación conductual para ayudarte a manejar los pensamientos y conductas que mantienen la depresión.
El psiquiatra se ocupa sobre todo del diagnóstico detallado, de ajustar los fármacos y de valorar ingresos o recursos intensivos si hicieran falta. A lo largo del proceso puedes pasar de un nivel asistencial a otro según tu evolución.
Lo fundamental es acudir cuanto antes si sospechas que tienes depresión, mantener una comunicación abierta con tu equipo de salud mental y seguir siempre las recomendaciones del médico, del psicólogo y del farmacéutico, así como la información del prospecto de cada medicamento.





