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En invierno se repite la misma escena. Reuniones en interiores cerrados y toses que pasan de mesa en mesa, el momento en el que más se nota el aumento de los virus respiratorios.
La clave está en la nariz. Cuando hace frío, la mucosa nasal se reseca y esa primera barrera se vuelve menos eficaz. Con menos protección, a los virus les resulta más fácil entrar. Además, el descenso de temperatura puede hacer que algunas defensas del organismo respondan con menos rapidez. Por eso, en invierno se ven más infecciones.
Por qué el resfriado común es el más frecuente
El resfriado común es uno de los cuadros más habituales en estas fechas. No lo causa un único virus. Lo producen “muchos virus respiratorios”, por eso sus síntomas se repiten cada año, aunque cambie el responsable.
Lo normal es que sea leve en personas sanas. Aparece dolor de garganta, congestión nasal, estornudos y mucosidad. En algunos casos hay fiebre, pero no suele ser muy alta. Es un cuadro autolimitado y, en general, no deja grandes complicaciones.
Gripe A: más malestar y más riesgo de complicaciones
La gripe A, en cambio, suele golpear con más fuerza. Suele provocar más malestar general, mialgias (dolores musculares) y cansancio. También puede haber fiebre.
En la gripe A las complicaciones son más frecuentes que en el resfriado. Por eso es necesario vigilar más de cerca a los grupos vulnerables.
Quiénes deben estar más atentos
Existen tres perfiles con mayor riesgo de complicaciones. Los menores de 3 años. Las personas con enfermedades bronquiales, como asma o EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Y los pacientes inmunodeprimidos.
En ellos hay que estar alerta ante señales concretas. Fiebre muy alta, sensación de falta de aire y cualquier empeoramiento que haga pensar en complicaciones, como neumonía o exacerbación de enfermedades crónicas.
En esos casos conviene acudir a un centro hospitalario. Allí se puede realizar una radiografía de tórax y un examen clínico exhaustivo.
COVID-19: síntomas parecidos y una clave para diferenciar
Otra infección que “llegó para quedarse” es el COVID-19. Sus síntomas se parecen a los de la gripe. Y aquí aparece un problema práctico: muchas señales se superponen.
Los síntomas respiratorios altos pueden ser muy similares. También la fiebre. Por eso, para diferenciar qué virus está detrás, se debe usar una herramienta concreta: los test de antígenos, para saber qué hay detrás del cuadro.
Cómo evitar contagiar en casa y en espacios cerrados
Un punto clave en la prevención es la vacunación. También se recomienda utilizar mascarilla para evitar propagar el contagio y aislarse si fuera necesario. Sobre todo si se convive con personas inmunodeprimidas o de alto riesgo. También es importante ventilar habitaciones y lugares cerrados, y lavarse las manos.
Otro punto necesario es la hidratación para que las fosas nasales no se resequen en exceso. Y evitar lugares muy concurridos.
Además, la salud viene de dentro por lo que una buena alimentación, alta en vitaminas es fundamental, con foco en la vitamina C y la vitamina A, presentes en cítricos como naranjas, limones y mandarinas. Y verduras de hoja verde oscura. Otra clave: mantener niveles adecuados de “vitamina D”, pues se relaciona con el sistema inmunitario.
Qué tratamiento ayuda y cuál no
Los virus no se tratan con antibióticos por lo que, salvo complicaciones, la base es hidratación adecuada y buena alimentación. Para el malestar general y la fiebre, se suele tomar paracetamol o ibuprofeno. Para hidratar las mucosas nasales, se recomienda suero fisiológico.
Fiebre: medidas de confort sin empeorar el cuadro
Cuando sube la fiebre, además de tomar paracetamol o ibuprofeno, puedes tomar una medida sencilla: una ducha, pero siempre con agua tibia.
Nunca con agua fría. El motivo es evitar temblores y más malestar general. La ducha tibia puede aliviar la incomodidad y ayudar a bajar algo la temperatura.
Cuánto puede durar un catarro
La evolución suele ser favorable en la mayoría de los casos, los catarros pueden durar una o dos semanas. Ante cualquier complicación es necesario acudir a tu centro de salud.





