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La tarjeta sanitaria es el documento que te identifica dentro del sistema público de salud en España y te permite ir al centro de salud y al hospital público. También se usa en la farmacia para recoger medicamentos con receta, donde la sanidad pública suele cubrir gran parte del coste en muchos casos.
Si piensas vivir en España más de unas semanas, suele ser buena idea solicitarla para tener acceso estable a la asistencia sanitaria pública.
¿Qué es exactamente la tarjeta sanitaria?
La tarjeta sanitaria individual es el documento que acredita que tienes derecho a usar el sistema público de salud en España. La emite el servicio de salud de tu comunidad autónoma cuando tienes reconocido el derecho a la asistencia sanitaria.
No es un seguro privado, ni una póliza de viaje. Es la llave que te permite identificarte en tu centro de salud, en urgencias, en el hospital y en la farmacia para que te atiendan como paciente del Sistema Nacional de Salud.
¿Quién tiene derecho a tarjeta sanitaria si eres extranjero?
En España el derecho a la tarjeta sanitaria suele basarse en tu situación de residencia y cobertura, puede ser porque vives aquí de forma habitual, o porque tienes derecho a la asistencia por normativa europea o por un convenio con tu país.
1. Trabajadores, autónomos y personas que cotizan
Si trabajas por cuenta ajena o eres autónomo y estás dado de alta en la Seguridad Social, normalmente te reconocerán como asegurado. Con esa condición puedes pedir tu tarjeta sanitaria y, además, que algunas personas a tu cargo se registren como beneficiarias.
También pueden tener derecho quienes cobran determinadas prestaciones (por ejemplo, ciertas pensiones o subsidios) o quienes han cotizado y ya no están trabajando pero siguen cubiertos por el sistema.
2. Familiares beneficiarios
Cónyuge, pareja de hecho en algunos casos, ex cónyuge con pensión compensatoria e hijos menores de 26 años que dependan económicamente de ti suelen poder figurar como beneficiarios en la asistencia sanitaria del asegurado.
En la práctica esto significa que, aunque solo uno trabaje y cotice, toda la familia puede tener tarjeta sanitaria pública si cumple los requisitos de parentesco y convivencia que marca la normativa.
3. Residentes legales sin trabajo
Si tienes residencia legal en España pero no trabajas ni cotizas, el acceso a la tarjeta sanitaria no siempre es automático y depende de que cumplas los requisitos generales para recibir asistencia con cargo a fondos públicos, como residir de forma habitual en España y no estar obligado a acreditar otra cobertura sanitaria obligatoria (por ejemplo, la exportable desde tu país o la exigida por tu permiso de residencia).
Para tramitarlo, normalmente tendrás que aportar documentación que acredite tu residencia habitual y que no existe otra vía de cobertura que deba hacerse cargo (por ejemplo, que no puedes exportar la asistencia desde tu país o que no hay un tercero obligado al pago).
Si se reconoce ese derecho, podrás solicitar la tarjeta. Si no cumples los requisitos, la vía suele ser un seguro privado o suscribir un convenio especial de asistencia sanitaria, pagando una cuota mensual para acceder a la sanidad pública en las condiciones del convenio.
4. Personas en situación irregular, menores y embarazo
Tras la reforma de 2018, las personas extranjeras sin residencia legal pueden recibir asistencia sanitaria pública en España. Para que sea con cargo a fondos públicos deben cumplir los requisitos legales, como no poder exportar cobertura desde su país y que no haya un tercero obligado al pago.
Además, los menores de 18 años y las mujeres embarazadas tienen derecho a atención durante el embarazo, parto y postparto en el sistema público. En la práctica los trámites y la flexibilidad varían según la comunidad autónoma, así que es clave pedir cita con trabajo social en tu centro de salud si estás en un caso complejo.
¿Cómo se consigue la tarjeta sanitaria paso a paso?
El proceso cambia un poco según la comunidad, pero normalmente sigue estos pasos básicos:
- Empadrónate en tu municipio
Sin estar empadronado en la dirección donde vives será muy difícil que te asignen centro de salud y médico de cabecera. - Acredita tu derecho a la asistencia sanitaria
Si trabajas o cotizas, lo normal es que la Seguridad Social te reconozca como asegurado de oficio o tras una solicitud. Si no, deberás presentar una solicitud específica para que te reconozcan el derecho o para que te acepten como beneficiario de otra persona. - Pide cita en el centro de salud que te corresponde
Con tu documento de identidad (pasaporte, NIE o DNI), el volante de empadronamiento y el certificado de derecho a la asistencia sanitaria, te asignarán médico de cabecera y, si procede, pediatra para tus hijos. - Emisión de la tarjeta física o virtual
El propio centro de salud suele tramitar la tarjeta sanitaria. Algunas comunidades ofrecen también tarjeta sanitaria virtual en una app, válida en centros y farmacias. - Recibe la tarjeta y verifica tus datos
Cuando llegue la tarjeta, revisa que tu nombre, número de identificación y centro de salud son correctos. Si tu comunidad ofrece tarjeta sanitaria virtual, actívala en la app por si un día no llevas la tarjeta física.
¿Cómo funciona la sanidad pública cuando ya tienes tarjeta?
Con tu tarjeta sanitaria te asignan un centro de salud y un médico de cabecera, que será tu puerta de entrada al sistema. Para la mayoría de problemas médicos deberás pedir cita con él o ella antes de ir a un especialista.
Las citas se suelen pedir por teléfono, en mostrador o a través de la web o app del servicio de salud de tu comunidad. Desde atención primaria te pueden derivar a traumatología, cardiología, ginecología u otras especialidades, y también solicitar pruebas como análisis, radiografías o resonancias.
La salud mental forma parte de la cartera pública. Tu médico de cabecera puede iniciar tratamiento para ansiedad o depresión leves y derivarte a la red de salud mental cuando lo ve necesario.
En urgencias de hospitales y centros de salud, te atenderán aunque no lleves la tarjeta encima, pero facilita mucho el trámite tenerla o poder mostrarla en el móvil. En caso de emergencia grave, marca siempre el 112.
Si viajas a otra comunidad autónoma, tu tarjeta sanitaria individual sigue siendo válida: podrás usarla en centros públicos de todo el Sistema Nacional de Salud, aunque algunas funciones digitales pueden depender de que los sistemas informáticos estén bien conectados ese día.
¿Qué cubre la tarjeta sanitaria y qué suele quedar fuera?
Con la tarjeta sanitaria accedes a la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud, aunque cada comunidad añade pequeños matices. A grandes rasgos, esto es lo que suele estar dentro y fuera:
| Suele estar cubierto | Normalmente no está cubierto |
|---|---|
| Consultas de medicina de familia y pediatría | Limpiezas dentales y empastes en adultos sanos |
| Consultas de especialistas y pruebas diagnósticas | Ortodoncia estética e implantes dentales |
| Ingresos hospitalarios, cirugías y urgencias | Cirugía estética sin indicación médica |
| Embarazo, parto y seguimiento del recién nacido | Gafas y lentillas para adultos, salvo ayudas muy puntuales |
| Atención de salud mental y programas de vacunación | Tratamientos puramente cosméticos de la piel o similar |
Para la mayor parte de adultos, muchos tratamientos dentales se realizan en clínicas privadas, pero en atención primaria existen prestaciones públicas de salud bucodental como consejo y prevención, tratamiento farmacológico cuando se necesita y exodoncias, además de algunos programas específicos.
La atención psicológica y psiquiátrica existe en el sistema público, pero las listas de espera pueden ser largas y la frecuencia de las sesiones limitada. Por eso conviene tener claro qué ofrece exactamente tu comunidad en salud mental y combinarla, si lo necesitas y puedes permitírtelo, con recursos privados o comunitarios.
Medicamentos, copagos y fármacos caros
Con la tarjeta sanitaria tu médico te recetará normalmente a través de la receta electrónica. En la farmacia, la sanidad pública suele cubrir una parte importante del coste y tú pagas el resto según el copago que te corresponda. Si el medicamento no está financiado, puedes tener que pagar el precio completo.
El porcentaje de copago depende sobre todo de tu renta y de si eres persona activa o pensionista. Como regla general, las personas activas pagan un 40%, 50% o 60% del precio de los medicamentos, según su tramo de renta.
Los pensionistas suelen pagar un porcentaje menor, normalmente el 10% con límites máximos mensuales, aunque en rentas muy altas también puede aplicarse un 60%. Algunos colectivos vulnerables están exentos.
Los tratamientos crónicos suelen tener un copago reducido y muchos fármacos muy caros para cáncer, enfermedades raras u otras patologías complejas se dispensan directamente en el hospital, sin pago en la farmacia comunitaria.
Si te planteas usar medicamentos caros para la pérdida de peso o diabetes, como Mounjaro o Ozempic, es clave saber si están financiados y en qué condiciones.
Cambios de comunidad autónoma, pérdida de la tarjeta y otras situaciones
Si te mudas de una comunidad autónoma a otra, deberás empadronarte de nuevo y pedir cambio de centro de salud. Tu antigua tarjeta puede seguir funcionando un tiempo, pero lo normal es que el nuevo servicio de salud te emita una tarjeta sanitaria con su propio diseño, manteniendo tu identificación dentro del Sistema Nacional de Salud.
Si pierdes la tarjeta, lo habitual es solicitar un duplicado en tu centro de salud o por internet. Suelen darte un justificante provisional y, en muchas comunidades, puedes activar de inmediato una tarjeta sanitaria virtual en el móvil para seguir yendo al médico y a la farmacia sin problemas.
Cuando cambia tu situación laboral, de residencia o de ingresos, conviene comunicarlo tanto a la Seguridad Social como al servicio de salud autonómico si te lo piden. Así evitas errores de facturación, cortes inesperados de cobertura o que te apliquen un copago de medicamentos que no te corresponde.
5 ideas clave para no perderte con la tarjeta sanitaria
- Sin empadronamiento y sin reconocimiento del derecho a la asistencia sanitaria será difícil que te den tarjeta, incluso si ya vives en España.
- La tarjeta sanitaria no sustituye a un seguro de viaje: si vienes solo de turismo, es recomendable tener la Tarjeta Sanitaria Europea o un seguro privado (obligatorio si necesitas visado Schengen)
- Tu médico de cabecera es la puerta de entrada al sistema público para casi todo: especialistas, salud mental, bajas laborales y renovaciones de recetas.
- No todo está cubierto: para la mayoría de adultos, la atención dental, gran parte de la óptica y muchos tratamientos estéticos tendrás que pagarlos por la privada.
- Si estás en situación irregular, eres solicitante de asilo o tienes dudas con convenios especiales, pide cita con trabajo social en tu centro de salud; allí te explicarán qué opciones tienes para acceder a la tarjeta sanitaria.
La información de este artículo es general y puede no ajustarse a todos los casos. Consulta siempre las indicaciones oficiales y el criterio de tu médico, farmacéutico o asesor especializado antes de tomar decisiones sobre tu salud o tus trámites sanitarios.





